Desde que inició el proceso de selección de Contralor distrital de Cartagena, el grupo político más grande de Bolívar, aunque no necesariamente el de mejor reputación, direccionó sus armas hacia el proceso para elegir a su ficha en el cargo.
Para ello han hecho uso de cartas de todo tipo: jurídicas, mediáticas, políticas, entre otras. Pero como la pita se rompe por su lado más angosto, en este caso el más evidente ha sido el de Carlos Figueroa Díaz, un periodista que literalmente ha mostrado el desespero por corresponder al dinero que le entregan Vicente Blel Saab y Vicente Blel Scaff. Su desespero lo ha llevado a que, en medio de su decadencia mediática donde ha perdido audiencia e influencia y ha reconfirmado que no tiene capacidad, ha dedicado este día de elección de Contralor a enviar audios con información errática, imprecisa y solo para asustar a los concejales. Su único objetivo es que no elijan Contralor luego de la renuncia de Marta Luz Turizo Lobo. Literalmente, él se cree con la capacidad de intimidar a los concejales, diciendo que fueron denunciados en la Fiscalía o mandando audios donde asegura que la elección se puede hacer el dos de diciembre, cuando claramente ya no hay sesiones ordinarias y donde la norma es clara que la elección solo se puede hacer en sesiones ordinarias.
Así las cosas, queda nuevamente en evidencia que ‘el gordo’ Figueroa no es más que un mercenario en desprestigio con balas de salva que compran y al servicio de quien le pagan con 30 monedas para decir locuras. Cartagenero, hágase el favor de ignorar a este personaje lleno de mentiras, engaños y noticias falsas.
Recuerdo hace unos años cuando Figueroa decía en un audio que tenía las bolas de buey, pero de eso solo le quedará el peso y los cuernos, bueno, eso último no me consta. Lo que sí es cierto es que es un ser despreciable, extorsionista que daña más de lo que construye.
Sería bueno revisar si el título de abogado del ‘gordo’ Figueroa es como el de Juliana Guerrero, la joven que en tiempo récord se graduó de contadora por la Universidad San José. Si aguantará IAFIC que se revisen los títulos de derecho que ha expedido, revisar asistencias a clases, notas, trabajos, etc. ¿No será otra estafa en Cartagena?
Finalmente, hay que hacerle hermenéutica a los audios de Figueroa y ver qué mensaje hay detrás del mensaje. Mejor les ahorro ese trabajo y les digo: extorsión, dinero y presión.






